Ahí estaba con mi cuerpo herido y mi alma rota, esperando a que el viniera a salvarme de mi encierro, esperando que el llegara me tomara en sus brazos y me llevara a casa, pero lo único que el aria seria darme otra razón para dejar de existir. Podía ver como mis heridas comenzaban a sangrar y como de mis ojos salían las lágrimas, ¿donde estabas? ¿Por que demorabas tanto? ¿Es que acaso te has olvidado de mí? ¿De tu princesa? ¿De esta pequeña niña?, sentía como mi cabeza se iba llenando de preguntas y de dudas, tenia miedo, tenia miedo de estar sola, quería a mi mamá, te quería a ti, quería que sanaras mis heridas para que ellos no se dieran cuenta, quería que fuera nuestro secreto, quería que me dieras fuerzas para no llorar, quería que estuvieras a mi lado.
Sentí resonar tus pasos en el corredor y una entupida alegría floreció en mi, la inocencia salía por mis venas y la estupidez invadía mi mente haciendo que no me diera cuenta de tus intenciones, cruzaste aquel umbral con la cara seria y los puños cerrados me acerque a ti, te abrase, llore contigo y te confesé lo que me había ocurrido pero solo pudiste responderme " No Lo EnTeNdErÁs, PeRo CoNfÍa En Mi..." y así lo hice no solo confié en ti, sino que te confié mi cuerpo y mi niñez; una vez que acabaste me dejaste ahí tirada con la vista nula y el cuerpo desnudo, me miraste, me hablaste y te fuiste; me dejaste sola y pude sentir como todo mi pequeño cuerpo se estremecía en aquel rincón, ese día el me mato señoría....